Educación Emocional Entrevista

Eva Bach: «Sin salud emocional no hay salud, bienestar ni rendimiento»

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Eva Bach es una de las pioneras en la introducción de la educación emocional en los ámbitos educativo y familiar en Cataluña y en algunas otras comunidades autónomas del Estado Español. 

Maestra, formadora de formadores y escritora, es especialista en desarrollo personal, inteligencia emocional, comunicación y relaciones interpersonales.

Desde mSchools conversamos con Eva sobre la importancia de la educación socioemocional:

La importancia de la educación socioemocional

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Eva, ¿de dónde venimos en educación?
Eva Bach Cobacho
Venimos de una educación que ha priorizado, y todavía prioriza, la razón por encima de la emoción; el saber y el conocimiento por encima del sentir y la sensibilidad. Fomentamos el logro y los hitos o motivaciones externas y desatendemos las necesidades, los sentimientos y el bienestar interno. Es un error grande y grave porque los títulos colgados en las paredes no sirven de mucho cuando la adversidad nos toca la puerta, o cuando tenemos un batacazo colectivo como con la actual pandemia, o cuando sufrimos crisis personales o conflictos de relación. Las neurociencias han demostrado que tener un Coeficiente Intelectual (IQ)alto, una mente privilegiada o una trayectoria académica brillante no garantiza “el éxito” en la vida, entendiendo por éxito una vida vivida con sentido, con equilibrio y bienestar personal y social. Y al revés, que no tener unos buenos resultados académicos no determina que seamos infelices o que no nos hayamos en la vida.
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¿Y dónde estamos ahora?
Eva Bach Cobacho
Por más que las evidencias científicas nos muestren que es tan importante aprender a pensar y a razonar adecuadamente como aprender a sentir inteligentemente, a menudo seguimos educando como si no lo supiéramos. Nos faltan conocimientos y conciencia de lo que en realidad representan las emociones y sobre cómo abordarlas, muchas veces tampoco se tiene la suficiente madurez emocional. El miedo al autoconocimiento, sumado a una carencia de sensibilidad y/o de autorresponsabilidad al respecto, nos impiden hacer la apuesta que hace falta para la educación emocional. Cuando a pesar de todo somos capaces de hacerla, a menudo nos fallan los “cómos” “por qués” no disponemos de los procedimientos y recursos adecuados. Nos hace falta información, sensibilización y formación, no solo en un sentido profesional y psicopedagógico, también es indispensable un crecimiento emocional personal.
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Según tus conocimientos y tu experiencia, ¿Por qué es necesaria la educación socioemocional?
Eva Bach Cobacho
Hay evidencias suficientes de que la educación emocional favorece el desarrollo integral, la salud psíquica y física, el autoconocimiento, la autoestima, la empatía, la mejora de la vida personal y las relaciones con las otras personas. También ayuda a prevenir la violencia y las conductas de riesgo, promueve el bienestar personal y social, contribuye a la creación de climas o ambientes de grupo más positivos y cohesionados y, mucha atención, mejora el aprendizaje y el rendimiento académico. Esto pasa en todas las etapas vitales y educativas o grupos etarios.
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¿Qué condiciones se necesitan para lograrla?
Eva Bach Cobacho
Lógicamente, hay unos requisitos básicos para que estos resultados se produzcan y se mantengan, como por ejemplo la continuidad en el tiempo de las iniciativas y programas y su evaluación, la formación del profesorado y de los agentes educativos encargados de su implementación, también la implicación y apoyo desde todos los ámbitos, el familiar y lo socio comunitario especialmente, además del escolar. Tiene que involucrarse toda la comunidad educativa, incidiendo ena equipos directivos, administraciones educativas y sobre todo las familias. También es central la metodología empleada en la elaboración de los programas y actividades.
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¿Qué pasa si no involucramos las emociones en la educación?
Eva Bach Cobacho
La educación emocional es indispensable porque sin salud emocional no hay salud, bienestar ni rendimiento. Una persona emocionalmente bloqueada está emocionalmente anulada, como dice el médico español Mario Alonso. Hay evidencias de que el máximo rendimiento se da con un nivel de activación emocional medio. Si no hay emociones, no hay motivación ni rendimiento. Si hay exceso de emociones, si la persona está sobrepasada por las emociones, tampoco hay rendimiento. Los trabajos del profesor de psicología Mihály Csíkszentmihályi mostraron que el mejor rendimiento se logra en los denominados estados de flujo. Son estados en los que se hace un esfuerzo pero no se lo vive como tal porque las emociones están en armonía, en su medida justa, acompañando y reforzando sin estorbar.
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¿Cuáles son las competencias socioemocionales básicas del profesorado para convertirse en un educador emocionalmente competente?
Eva Bach Cobacho
La competencia socioemocional del profesorado, igual que la de las familias, no puede ser opcional. Es algo inexcusable por responsabilidad moral y social, ya que la primera clave de la madurez emocional de los niños y niñas y de los chicos y chicas es la madurez emocional de sus personas adultas de referencia.
Tengamos presente que hacemos educación emocional siempre, aunque no la hagamos formalmente o intencionadamente. En la educación hay transmisión emocional siempre, ya sea explícita o implícita, sana o insana. Esto es porque hay dos tipos de educación emocional: la curricular, que se hace en horarios establecidos y con programas formales, y la relacional, que se hace a toda hora sin necesidad de programas, por contacto, por ósmosis. El mejor programa de educación emocional del mundo puede fallar por incompetencia socioemocional de quien lo aplica.
Las competencias socioemocionales básicas del profesorado gravitan alrededor de los tres grandes ejes de la competencia emocional, solo que, en su caso, llevando su aplicación al aula:
- Dimensión intrapersonal: sentirse bien consigo mismo/a, con las emociones propias y la manera de sentir. Aplicado en el aula supone, entre otros, saber identificar, expresar, contener y/o transformar adecuadamente sus emociones o estados emocionales, de tal manera que evite proyectarlos o transferirlos sobre el grupo de alumnos.
- Dimensión interpersonal: disponer de unas buenas habilidades relacionales y de comunicación, sentirse bien con las otras personas y que las otras personas se sientan bien con nosotros. Aplicado en el aula supone, entre otros: practicar una comunicación educativa emocionalmente resonante, empatizar y tener cura de la autoestima del alumnado, sintonizar emocionalmente con el grupo, mantener el propio centro, saber ver e impulsar talentos y potencialidades individuales y grupales, y saber identificar, expresar, contener y transformar emociones y estados emocionales grupales. O al menos, no agravarlos con los propios.
- Dimensión éticosocial o ecosocial: dejar una impronta emocional positiva en nuestro paso, contribuir a la salud y sostenibilidad emocional global a través de nuestra tarea, acción y presencia en el mundo. Aplicado en el aula supone, entre otros, que lo que somos como personas sostenga, refuerce y oriente a buen puerto lo que hacemos como profesionales, así como la capacidad de contagiar emociones agradables en el contexto educativo en general y de crear climas educativos positivos, motivadores, potenciadores y generativos.
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¿Cuáles son las competencias o conceptos fundamentales para una educación socioemocional?
Eva Bach Cobacho
Estos ejes incluyen competencias como por ejemplo las siguientes: autoconocimiento, autoconciencia y autorregulación emocional y conductual, autoestima, empatía, asertividad, vinculación afectiva, resiliencia, automotivación, trabajo en equipo, gestión constructiva de conflictos, mirada apreciativa y posibilista, comunicación afectiva y efectiva, gratitud, paz interior, etc. Estas competencias son la base del bienestar docente y cabe atender cuatro grandes ámbitos para su desarrollo: Afectividad saludable; Crecimiento emocional; Pensamiento complejo; y el Optimismo vital y pedagógico
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Para acabar Eva, Jaume Funes, en el prólogo del libro coescrito con Montse Jiménez, ‘Madres y padres influencers’ (Ed. Grijalbo, 2019), plantea la pregunta de ¿cómo tenemos que seguir educando inmersos en nuevas realidades, ya que queramos o no, educamos adolescentes digitales que conviven a la vez en dimensiones virtuales y presenciales?.
Eva Bach Cobacho
Tenemos que hacer un esfuerzo de readaptación constante a un mundo cambiante y complejo como el nuestro, escuchar más a las y los jóvenes y no solo enseñarles sino dejarnos enseñar también por ellos y ellas a veces.
Focalizamos la innovación y la motivación en el currículum, y hay una cosa esencial que continúa sin ser mirada y atendida cómo corresponde: la Vida, en mayúsculas, lo que pasa dentro de las personas y entre las personas, lo que nos mueve en el vivir cotidiano y en las interacciones con los otros y el mundo.
Disponer de inteligencia emocional y de habilidades sociales son dos de los grandes requisitos del éxito laboral actual y de un futuro cada vez más robotizado. Nos tenemos que plantear cómo hacerlo para desarrollar también nosotros, no solo los chicos y chicas, este tipo de competencias globales transversales que nos mejoran como profesionales y como personas. Y esto pasará seguramente por redefinir los entornos de aprendizaje. Cambiar esto puede querer decir romper con ciertas rigideces de la cultura escolar todavía presentes en algunos ámbitos. Si no, la brecha entre las cuatro paredes del aula y la realidad exterior será cada vez más grande.
En referencia a educar adolescentes digitales, que conviven en dimensiones virtuales y presenciales a la vez, hablamos de la necesidad de educar en valores híbridos, que surgen de trascender y fusionar dualidades que han sido claramente disociadas, cuando no contrapuestas. Es la era de las simbiosis entre conceptos, entes, actitudes y capacidades que ya no pueden funcionar solas. Presencial y virtual, neuroeducación, razón y emoción, homo sapiens y homo sentiens, información-biología-sociedad con tecnología, escuela y empresa, personas y robots, inteligencia humana y algoritmos, realidad aumentada y realidad física… Dice el filósofo francés Edgar Morin que tenemos que sustituir el pensamiento que aísla y separa por el pensamiento que distingue y conecta.

Autora

Eva Bach Cobacho

Eva Bach es una de las pioneras en la introducción de la educación emocional y el crecimiento personal en los ámbitos educativo y familiar en Cataluña y en otras Comunidades Autónomas del Estado Español. Le apasionan la educación y las relaciones humanas, trabaja para desarrollar nuevas formas de comunicación que abran los corazones, que resulten balsámicas y tranquilizadoras, que favorezcan una comprensión más profunda de uno mismo y de los otros, y que extraigan lo mejor de cada ser humano para ponerlo al servicio de un buen futuro personal y colectivo.
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Con quien aprendemos en el mundo digital

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  1. Nuevas oportunidades para aprender y nuevas fracturas digitales

Vivimos en el momento de la historia que es más fácil aprender casi cualquier cosa: hacer una receta de cocina, tocar un instrumento musical, hablar un idioma… En buena parte es gracias a la tecnología que nos ayuda a acceder a informaciones diversas (en múltiples lenguas, lenguajes y plataformas), construir conocimiento y compartirlo con el resto del mundo. Y no aprendemos solos. Las tecnologías sociales están cada vez más presentes en nuestra sociedad. Nos ofrecen nuevas posibilidades en cuanto a la manera de vivir el aprendizaje, la comunicación y la cultura.

Cada avance tecnológico que tenemos a nuestro alcance nos ofrece nuevas oportunidades a la vez que genera una nueva cultura a su alrededor. Las aplicaciones, los programas informáticos y su creciente accesibilidad hacen posible lo que hace un tiempo era el sueño de muchos educadores: facilitar la personalización de los aprendizajes y desarrollarlos a la vez de forma social y en red. También los colectivos con dificultades físicas o intelectuales tienen ahora más oportunidades para conectarse y aprender juntos.

La educación digital implica desarrollar las competencias para poder escoger desde el conocimiento, cómo queremos vivir la cultura y ejercer la ciudadanía digital. Sin embargo, existentres brechas que contrarrestar, sobre todo en los grupos sociales más vulnerables: la de acceso (tener al alcance algún dispositivo: móvil, tableta, ordenador…), la de competencias para el uso(saber utilizar aplicaciones y gestionar contenidos) y la de propósito de uso (con finalidad, soberanía y ética) del mundo digital. Normalmente nos fijamos más en la primera porque es la más visible, pero abordarla por sí sola no garantiza nuestro derecho a una buena educación digital.

 

  1. Aprendemos con la educación digital

La educación digital, también en formato híbrido presencial-virtual, se lleva a cabo en buena parte en las escuelas y en los institutos para ayudar al alumnado a desarrollarse en la sociedad actual. Esta sociedad no es en la que crecimos los adultos. Hoy en día tenemos un nuevo ecosistema comunicativo, relacional y cognitivo. Pero no se trata de escoger entre los libros y las pantallas, ahora podemos educar para sacar lo mejor de los libros, de las pantallas y de la nueva cultura resultante de su interacción. El docente tiene que conocer y estar familiarizado con estos medios y la mejor forma para hacerlo es utilizándolos para compartir experiencias, recursos y proyectos para aprender.

Ante la posibilidad de acceder a la información casi en todo momento desde cualquier lugar, tenemos que desarrollar nuestra capacidad crítica para convertirnos en ciudadanos activos y responsables, no solo en consumidores de la información y otros productos. Es necesario trabajar el trato de la información y la competencia comunicativa para entender y hacer explícitos los intereses ideológicos, políticos y económicos que están implícitos en los mensajes que emitimos y recibimos. Al mismo tiempo, tenemos que conocer cómo gestionar la privacidad (saber qué compartimos); la seguridad (para evitar y afrontar situaciones de riesgo); y ser críticos con la información, conociendo sus valores culturales y consumistas.

El alumnado tiene que ser capaz de aprender a pensar en el contexto actual y actuar en consecuencia. El medio digital es muy rico, pero es necesaria la educación  para encarar elementos tan diversos como las fake news, el ciberacoso, la identidad digital, los discursos de odio, las emociones en las redes sociales, la sostenibilidad, la soberanía de los datos, los sesgos de los algoritmos… Y sabemos que este entorno será cada vez más complejo con el desarrollo de la computación cuántica, el blockchain, la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, los metaversos o determinados mecanismos de control social en plataformas inmersas en la economía de la atención y de vigilancia.

Muchos jóvenes han sido protagonistas de la educación digital enseñando a sus familiares cómo usar herramientas comunicativas como las videollamadas Durante la pandemia de la covid hemos podido ver cómo las herramientas digitales han servido para mantener vínculos y acompañar emocionalmente ante situaciones de incertidumbre, ansiedad y dolor. Muchos menores han visto a sus madres y padres trabajar y los progenitores han visto a sus hijos e hijas aprender de una manera diferente: mediante aprendizaje activo, nuevas interfaces, portafolios digitales, metodologías colaborativas, entornos virtuales… La educación remota de emergencia no se ha dado en un escenario ni mucho menos ideal, pero parece claro que, a partir de ahora, tendremos que convivir con un sistema híbrido.

  1. Aprendemos en el entorno familiar

Consumir contenidos no es sinónimo de conocer y aprovechar de manera competente las herramientas que tenemos a nuestra disposición. De hecho, tenemos que ayudar a las familias a educarse intergeneracionalmente, unos a otros, con naturalidad y conocimiento. Los usos, los hábitos y los valores dentro delentorno familiar, que normalmente es el lugar donde pasamos más horas, son clave. Cada vez es más necesaria una visión global centrada en el proceso de educación y acompañamiento, y no tanto focalizada en un dispositivo o una edad concreta. También hay que tener presente la dificultad de conciliar horarios, ya que es imposible anticipar todo y  hay que aprender a  hacer frente a los imprevistos que nos encontraremos en el día a día. Es clave educar en temas vinculados a la conectividad  y aprender a desconectarnos cuando conviene en una sociedad cada vez más digitalizada.

Ante este escenario donde todo está conectado, el principal reto que tenemos encima de la mesa es la alfabetización digital crítica de las familias. Este no es fácil de abordar ya que el entorno digital cambia constantemente y porque, a pesar de que hay buenas iniciativas, no hay consenso de quién las tiene que liderar o quién las tiene que llevar a cabo. La alfabetización digital de las familias es muy importante al menos por tres motivos: para empoderar a las familias ante los nuevos medios digitales, para que ayuden a los jóvenes a construir criterios desde el conocimiento y para  demandar a empresas e instituciones que favorezcan los  usos éticos, informados y transparentes.

Las familias son diversas. Algunas entienden su responsabilidad  y se preocupan por informarse sobre estas cuestiones. Hacen un seguimiento periódico de los contenidos consultados o las actividades realizadas en internet. Buscan espacios, actividades y tiempos alternativos libres de tecnología, respetando las comidas y las horas de sueño. Otras se van a otro extremo,  gestionando los deberes escolares de los hijos sin darse cuenta que los pueden estar sobreprotegiendo. Algunas familias piden fórmulas milagrosas para que esta gestión no les lleve mucho trabajo. Algunos progenitores optan por la prohibición por miedo a los peligros. Otros, por inhibición, prefieren no mirar. Es aún más complicado generar espacios de desconexión y conexión focalizada consciente, cuando hay familias desestructuradas y los criterios de uso de las tecnologías no están consensuados.

Ni prohibir, ni permitirlo todo, la opción correcta, como siempre, es educar. ¿Cómo lo podemos hacer? Compartiendo experiencias entre mayores y menores para desarrollar criterio. Acompañarlos para evitar que sean huérfanos digitales que si bien saben utilizar las herramientas no comprenden las implicaciones que comportan. Construir una dieta digital saludable con normas pensadas , para poder ser pactadas y revisadas regularmente. Trabajar desde pequeños la autonomía y la responsabilidad con el acceso a internet, las redes sociales, las tabletas táctiles o los móviles. Si hace falta, con la ayuda de  herramientas que nos puedan ayudar como filtros y control parental, aunque el mejor seguimiento siempre será el que puedan ejercer las personas.

  1. Aprendemos en el entorno familiar

Consumir contenidos no es sinónimo de conocer y aprovechar de manera competente las herramientas que tenemos a nuestra disposición. De hecho, tenemos que ayudar a las familias a educarse intergeneracionalmente, unos a otros, con naturalidad y conocimiento. Los usos, los hábitos y los valores dentro delentorno familiar, que normalmente es el lugar donde pasamos más horas, son clave. Cada vez es más necesaria una visión global centrada en el proceso de educación y acompañamiento, y no tanto focalizada en un dispositivo o una edad concreta. También hay que tener presente la dificultad de conciliar horarios, ya que es imposible anticipar todo y  hay que aprender a  hacer frente a los imprevistos que nos encontraremos en el día a día. Es clave educar en temas vinculados a la conectividad  y aprender a desconectarnos cuando conviene en una sociedad cada vez más digitalizada.

Ante este escenario donde todo está conectado, el principal reto que tenemos encima de la mesa es la alfabetización digital crítica de las familias. Este no es fácil de abordar ya que el entorno digital cambia constantemente y porque, a pesar de que hay buenas iniciativas, no hay consenso de quién las tiene que liderar o quién las tiene que llevar a cabo. La alfabetización digital de las familias es muy importante al menos por tres motivos: para empoderar a las familias ante los nuevos medios digitales, para que ayuden a los jóvenes a construir criterios desde el conocimiento y para  demandar a empresas e instituciones que favorezcan los  usos éticos, informados y transparentes.

Las familias son diversas. Algunas entienden su responsabilidad  y se preocupan por informarse sobre estas cuestiones. Hacen un seguimiento periódico de los contenidos consultados o las actividades realizadas en internet. Buscan espacios, actividades y tiempos alternativos libres de tecnología, respetando las comidas y las horas de sueño. Otras se van a otro extremo,  gestionando los deberes escolares de los hijos sin darse cuenta que los pueden estar sobreprotegiendo. Algunas familias piden fórmulas milagrosas para que esta gestión no les lleve mucho trabajo. Algunos progenitores optan por la prohibición por miedo a los peligros. Otros, por inhibición, prefieren no mirar. Es aún más complicado generar espacios de desconexión y conexión focalizada consciente, cuando hay familias desestructuradas y los criterios de uso de las tecnologías no están consensuados.

Ni prohibir, ni permitirlo todo, la opción correcta, como siempre, es educar. ¿Cómo lo podemos hacer? Compartiendo experiencias entre mayores y menores para desarrollar criterio. Acompañarlos para evitar que sean huérfanos digitales que si bien saben utilizar las herramientas no comprenden las implicaciones que comportan. Construir una dieta digital saludable con normas pensadas , para poder ser pactadas y revisadas regularmente. Trabajar desde pequeños la autonomía y la responsabilidad con el acceso a internet, las redes sociales, las tabletas táctiles o los móviles. Si hace falta, con la ayuda de  herramientas que nos puedan ayudar como filtros y control parental, aunque el mejor seguimiento siempre será el que puedan ejercer las personas.

  1. Aprendemos con nuestros iguales

La humanidad está más conectada que nunca. Digitalizamos muchas de nuestras actividades cotidianas como comunicarnos, leer, escribir, viajar, jugar, aprender… En concreto, muchos jóvenes usan el entorno digital para buscar novedades, desarrollar su creatividad, vivir emocionalmente, implicarse socialmente, experimentar y construir su identidad… Así pues, es normal, y más en tiempo de pandemia, que quieran usar internet para socializar con personas de su edad.

Pueden aprovechar que la sociedad está cada vez más articulada en red para aprender los unos de los otros. Pueden conocer personas que los ayudarán a integrar nuevas oportunidades formativas, al igual que los adultos que articulan redes de intereses donde colaboran para construir conocimiento. Tienen que conocer no solo como estar presentes en estos espacios virtuales sino como configurarlos para generar escenarios de aprendizaje significativo.

¿Cómo saber dónde están y qué están haciendo? Más que controlar (cosa que sería imposible) la mejor manera es hablar, ser cercanos y aplicar los elementos que sean posibles de la siguiente fórmula (ver cuadro). Si trabajamos con  estos elementos, que de hecho, son bien poco tecnológicos, es más probable que tengamos éxito. Pero es cierto que no hay ninguna garantía, porque para educar no existen fórmulas mágicas.

  1. Aprendemos junto a toda la sociedad

Cuando surgen dificultades con los jóvenes, es fácil buscar las causas en factores externos: internet, el móvil o las redes sociales… pero a veces los malos usos de estas herramientas, son síntomas de que algo más allá no va bien. A menudo hay correlaciones, como que los que están más solos las usan más, cuando el aumento de uso es justamente por la soledad que están experimentando .. Pero también tenemos que saber que las tecnologías no son neutras como se suele decir,  sino que su propio diseño está hecho para influenciar en procesos, la manera de pensarlos y cómo nos sentimos. Por eso, debemos educarnos en ese entorno e involucrar activamente a todos los agentes sociales implicados.

Los educadores siempre decimos que “educa la tribu” cuando queremos poner en valor la importancia que tenemos todas las personas, y enfatizar que educamos todos los actores de la sociedad, no solo los agentes específicamente educativos. Esto incluye los medios de comunicación, las empresas privadas y las instituciones públicas. Todo el mundo tiene responsabilidad a la hora de tejer un nuevo consenso social que repiense cómo queremos que sea nuestra relación con las tecnologías y así definir cómo queremos que sea en nuestro universo digital.

Para recorrer este camino, con la socióloga Liliana Arroyo hemos desarrollado el Manifiesto por una nueva cultura digital https://manifestoculturadigital.wordpress.com/ . Queremos que sea de ayuda para tomar conciencia de cómo los continuos adelantos tecnológicos nos afectan en ámbitos tan dispares como la política, la salud o la economía. Estos cambios suponen una gran oportunidad para diseñar una nueva cultura digital que permita desarrollar una sociedad mejor. Para ello, necesitamos reflexionar, compartir y conectar personas y entidades que nos permitan actuar desde un posicionamiento ético, pensante e informado.

Autor

Jordi Jubany i Vila

Docente y Antropólogo. Formador y asesor en competencia, cultura y ciudadanía digital. Autor de “Hiperconectados? Educarnos en un mundo digital” (Lectio, 2018) y “Aprendizaje Social y Personalizado” (Universitat Oberta de Catalunya, 2012). Colabora con instituciones, universidades y medios de comunicación de distintos países. Coautor del Manifiesto por una Nueva Cultura Digital.
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Bienestar digital
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Fractura digital
Salud emocional
Design Thinking Artículo

EDhack, el Design Thinking en un entorno educativo vibrante y memorable

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El origen del término Hackatón proviene de las comunidades de hackers y programadoras, refiriéndose a los encuentros que se organizan para desarrollar aplicaciones y nuevas soluciones a problemas o retos. El término integra dos conceptos: en primer lugar “maratón”, no vas a ganar, vas a disfrutar, mejorar, superar un reto. En segundo lugar “hacker”, es decir, persona que desafía el status quo, inconformista, creadora, resolutiva, comprometida y aprendiz permanente. Si tenemos presentes estos dos elementos, la adaptación de una hackatón al sector educativo nos permite maximizar la experiencia y los resultados, creando un entorno de emoción y vibración idóneo para el aprendizaje. Si utilizamos el Design thinking en este entorno motivador, incorporamos una metodología idónea para conseguir que el alumnado genere nuevas ideas a través de un proceso creativo, a la vez que le permite superar el miedo a cometer errores y apreciar todas las contribuciones, las propias y las de su grupo de trabajo, en la creación de soluciones y prototipos.

Nuestra propuesta es el proyecto EDhack, impulsado por la Fundació Bofill, que incorpora una metodología y valores inspirados en la cultura hacker y el Design Thinking, conectando así con las renovaciones educativas que estamos viviendo. Esto es, aprender haciendo, aprovechar las pasiones y curiosidad, enfoque comunitario o la aceptación del error como fuente de aprendizajes significativos. Los ingredientes fundamentales que forman parte del Edhack son tiempo limitado en fases de creación, decisiones rápidas que buscan la eficiencia, riesgo sin miedo al error, aprendizaje constante para poder seguir mejorando las soluciones y libertad creativa. Los participantes (EDhackers), lo deciden todo, en un entorno de horizontalidad de igual a igual, de modo que no existe ninguna barrera puesto que lo que se valora es la pasión y compromiso para trabajar por equipos y en abierto. Experimentan, ya que el prototipado de soluciones permite pensar con las manos. Todo ello en un ambiente donde se fomenta la pasión y el trabajo en equipo para sumar, colaborando, aprendiendo y construyendo a partir de empatizar con el beneficiario del reto. 

¡Y podemos afirmar que funciona! 

Se han celebrado ediciones  en el barrio del Raval de Barcelona, en Girona, en Tàrrega y en Reus, dónde usuarios muy jóvenes han trabajado incansablemente durante dos días con niveles de energía y emoción espectaculares y resultados muy satisfactorios. El Edhack también ha inspirado algunos proyectos   en centros educativos pensados y articulados en entornos hackers donde el Design Thinking invita al alumnado a prototipar ideas que dan respuesta a retos reales de su entorno. Algunos ejemplos de estos proyectos son Jo puc canviar-ho, en Mataró, con la fundación GEM y la Fundació Iluro, en que alumnos de 4º ESO pasan de la queja a la propuesta construyendo proyectos de mejora de la ciudad. El IES Monturiol, de Figueres, ha desarrollado las propuestas educativas Icària, a través del Museu de l’Empordà, y el IES de alta complejidad Cendrassos ha construido el proyecto Pligoniga, una propuesta que involucra a todas la líneas de 1º de ESO a dar soluciones a retos vinculados con los  Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). ¿Arrancamos? El Edhack, con su propuesta inspirada en el Design Thinking ofrece a los educadores una metodología que acelera los aprendizajes competenciales y ayuda a tangibilizar la innovación real en el aula.

Autor

Pep Marés

Licenciado en Historia por la Universidad de Girona y Máster en gestión y comunicación Cultural por la Universidad de Barcelona, Pep tiene más de 15 años de experiencia en la gestión cultural. Su trayectoria profesional transcurre entre la empresa privada y la gestión cultural, participando en proyectos de retorno social corporativo, patrocinio y desarrollo de proyectos de estrategia de innovación y posicionamiento de entidades culturales.
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Método científico
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Design thinking: tres formas de diseñar experiencias educativas

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En este video te contamos las claves del design thinking y las tres formas de diseñar experiencias educativas:

  1. Diseño de aprendizaje
  2. Diseño participativo
  3. Codiseño

Este material es ideal para adentrarte en el mundo del diseño horizontal de propuestas, donde los alumnos y las alumnas aprenden creando y formando parte del proceso desde su génesis.

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Design Thinking Recursos práctico

Eduhack: capacitación gratuita para docentes universitarios

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Bajo el lema “Hackeando la educación con pedagogías digitales”, el proyecto EduHack, apoyado por la Comisión Europea, ofrece un curso online gratuito para docentes universitarios que deseen innovar en el desarrollo de sus experiencias de aprendizaje en soporte digital.

Continuando con el desafío de redefinir las prácticas de enseñanza aprendizaje en contextos tecno-digitales, esta formación propone y destaca la importancia del trabajo y aprendizaje colaborativo, y la creatividad de modelos y enfoques para estimular y aumentar la participación del estudiantado. 

Disponible en diferentes idiomas como español, inglés e italiano, el curso se divide en 4 áreas:

Recursos digitales
Enseñanza
Evaluación
Capacitación de los estudiantes

Cada una cuenta con 19 actividades que pueden realizarse en el orden deseado por el/la profesional. Para obtener la certificación se deben completar al menos 2 actividades por área y participar luego de un EduHackathon: encuentro destinado a la planificación, el diseño y el intercambio de contenidos, herramientas y cursos, donde trabajarán en grupos reducidos interdisciplinarios para materializar las habilidades y capacidades desarrolladas en el curso.

Consideramos esencial la formación continua de los y las educadores como actores claves no solo en la integración pedagógica de las tecnologías digitales que supera ampliamente la mera apropiación instrumental de las mismas, sino también en este cambio de paradigma educativo potenciado por los ecosistemas virtuales.

Accede al Curso Online gratuito EduHack
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EduHack
Design Thinking Caso de éxito

EduHack en Catalunya: co-creando experiencias educativas con design thinking

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Què és Eduhack?

Vivimos en un mundo digital global e hiperconectado en el que la rápida y constante evolución de las tecnologías ha impulsado la necesidad de transformación de todos los ámbitos de la sociedad. La educación no es una excepción. mSchools EduHack se articuló, precisamente, como respuesta a este escenario y 2 ediciones y 60 propuestas didácticas después, podemos afirmar que la iniciativa ha sido un éxito.

EduHack es un proceso de co-creación basado en el Design thinking que, en sus 2 ediciones, ha conectado, inspirado y capacitado a más de 800 docentes catalanes para identificar y diseñar experiencias innovadoras para el aula, el centro y la comunidad escolar, siempre con el uso de la tecnología digital. De ahí nacieron estas más de 160 propuestas didácticas, inclusivas y digitales, que han sido pilotadas en aproximadamente 150 centros educativos de todo el territorio, impactando a 7.500 alumnos.

mSchools desarrolló EduHack como un viaje compartido para enseñar y aplicar los principios del design thinking y la co-creación a través del trabajo en equipo y la colaboración entre docentes y centros, para diseñar experiencias de aprendizaje significativas, obteniendo como resultado propuestas didácticas para pilotarlas e integrarlas en las aulas y centros educativos.

El método Eduhack

160

propuestas didácticas

800

docentes diseñadores y pilotadores

7.500

alumnxs impactadxs

Rompiendo barreras entre comunidades 

En mSchools hemos podido ver que uno de los elementos comunes entre toda la comunidad educativa es que los docentes quieren trabajar juntos para hacer frente a los grandes y pequeños retos dentro de nuestro sistema educativo. En lugar de soslayar cuestiones difíciles y complejas, se implican en el diseño colaborativo de soluciones prácticas.

Mediante el uso de una plataforma online y del trabajo en equipo, EduHack ofreció una metodología para el trabajo en equipo, así como oportunidades para aprender y crear entre iguales.

Creemos que la colaboración fomenta la polinización. Mezclar docentes de diferentes disciplinas etapas, centros y ubicación geográfica. EduHack promueve reducir barreras y ampliar los horizontes mediante el diseño y el intercambio de nuevas ideas a través de las comunidades educativas.

Metodología EduHack: fases del proceso de co-creación 

Empatizar

Qué es el Design thinking?
El Design Thinking nos propone que nos conectemos con nuestro yo más curioso, aquel que se plantea por qué las cosas son como son o por qué las hacemos tal y como las hacemos. Nos anima a no ignorar lo evidente y salir a explorar el mundo. Nuestra exploración deberá dirigirse en dos direcciones:

Comprender el entorno en el que queremos actuar y buscar inspiración en otros ambientes.
Comprender a las personas involucradas: ¿cómo experimentan esta problemática nuestros alumnxs, otros maestrxs o el equipo administrativo de la escuela?

Definir

Qué es un reto de diseño?
El reto de diseño deriva de un problema que se quiere abordar. Un buen reto nos permite mirar más allá del paradigma y soluciones actuales para llegar a posibilidades totalmente nuevas. La elección de la guía adecuada y la decisión del alcance del reto pueden ser difíciles y, por eso, es importante explorar y comprender el problema en sí mismo antes de ponerse a buscar soluciones.

Idear

Qué significa hacer un prototipo?
Se trata de permitir que la gente juegue con la idea en las primeras etapas de su desarrollo, de forma que se puedan rediseñar los elementos que no funcionan a partir de los comentarios de los usuarios. De este modo, se puede comprender si el concepto satisface las necesidades de las personas como se esperaba antes de implementarlo completamente.

Compartir

El final del proceso sólo es el inicio.
Ha llegado el momento de dar a conocer toda la labor que se ha realizado a lo largo del proceso de Design Thinking. Compartir el diseño con otros docentes implica explicar no sólo el resultado final, sino también el proceso seguido y recoger, en su caso, aportaciones, consejos, mejoras,… El Design Thinking implica una iteración, una mejora continua de la tarea realizada, enriqueciéndola con otras miradas y experiencias y, lo que es más importante, hacer red entre docentes y expertos.
Veure vídeos de les fases
EduHack

El resultado: algunos proyectos pilotados

Resultado de la metodología propuesta por la iniciativa Eduhack, surgieron más de 60 propuestas didácticas, que han sido pilotadas y testeadas en varios centros educativos catalanes. Compartimos algunos ejemplos:

 

Trabajando de esta forma, lxs alumnxs están muy motivados, participan muchísimo, tienen muchas ganas de seguir aprendiendo y los vemos muy interesados ​​en ir más allá. Es un aprendizaje muy global que aporta a todos los niveles, tanto de contenido como de trabajo cooperativo.

Anna Maria Viñas ,

Escola Nostra Llar, Sabadell (Barcelona)

Una propuesta basada en la colaboración

La iniciativa se centra también en tejer relaciones de colaboración con empresas, universidades, centros de investigación e instituciones públicas para diseñar y trabajar conjuntamente para acelerar la transformación digital del sector educativo.

Universitat Pompeu Fabra, Universitat de Girona, Universitat de Lleida y Universitat Rovira i Virgili han colaborado en el desarrollo de esta iniciativa.

Cocreación
Creatividad
Diseño de experiencias de aprendizaje
Empatía
Ideación