Educación Emocional Entrevista

Eva Bach: «Sin salud emocional no hay salud, bienestar ni rendimiento»

Compartir

Eva Bach es una de las pioneras en la introducción de la educación emocional en los ámbitos educativo y familiar en Cataluña y en algunas otras comunidades autónomas del Estado Español. 

Maestra, formadora de formadores y escritora, es especialista en desarrollo personal, inteligencia emocional, comunicación y relaciones interpersonales.

Desde mSchools conversamos con Eva sobre la importancia de la educación socioemocional:

La importancia de la educación socioemocional

mSchools
Eva, ¿de dónde venimos en educación?
Eva Bach Cobacho
Venimos de una educación que ha priorizado, y todavía prioriza, la razón por encima de la emoción; el saber y el conocimiento por encima del sentir y la sensibilidad. Fomentamos el logro y los hitos o motivaciones externas y desatendemos las necesidades, los sentimientos y el bienestar interno. Es un error grande y grave porque los títulos colgados en las paredes no sirven de mucho cuando la adversidad nos toca la puerta, o cuando tenemos un batacazo colectivo como con la actual pandemia, o cuando sufrimos crisis personales o conflictos de relación. Las neurociencias han demostrado que tener un Coeficiente Intelectual (IQ)alto, una mente privilegiada o una trayectoria académica brillante no garantiza “el éxito” en la vida, entendiendo por éxito una vida vivida con sentido, con equilibrio y bienestar personal y social. Y al revés, que no tener unos buenos resultados académicos no determina que seamos infelices o que no nos hayamos en la vida.
mSchools
¿Y dónde estamos ahora?
Eva Bach Cobacho
Por más que las evidencias científicas nos muestren que es tan importante aprender a pensar y a razonar adecuadamente como aprender a sentir inteligentemente, a menudo seguimos educando como si no lo supiéramos. Nos faltan conocimientos y conciencia de lo que en realidad representan las emociones y sobre cómo abordarlas, muchas veces tampoco se tiene la suficiente madurez emocional. El miedo al autoconocimiento, sumado a una carencia de sensibilidad y/o de autorresponsabilidad al respecto, nos impiden hacer la apuesta que hace falta para la educación emocional. Cuando a pesar de todo somos capaces de hacerla, a menudo nos fallan los “cómos” “por qués” no disponemos de los procedimientos y recursos adecuados. Nos hace falta información, sensibilización y formación, no solo en un sentido profesional y psicopedagógico, también es indispensable un crecimiento emocional personal.
mSchools
Según tus conocimientos y tu experiencia, ¿Por qué es necesaria la educación socioemocional?
Eva Bach Cobacho
Hay evidencias suficientes de que la educación emocional favorece el desarrollo integral, la salud psíquica y física, el autoconocimiento, la autoestima, la empatía, la mejora de la vida personal y las relaciones con las otras personas. También ayuda a prevenir la violencia y las conductas de riesgo, promueve el bienestar personal y social, contribuye a la creación de climas o ambientes de grupo más positivos y cohesionados y, mucha atención, mejora el aprendizaje y el rendimiento académico. Esto pasa en todas las etapas vitales y educativas o grupos etarios.
mSchools
¿Qué condiciones se necesitan para lograrla?
Eva Bach Cobacho
Lógicamente, hay unos requisitos básicos para que estos resultados se produzcan y se mantengan, como por ejemplo la continuidad en el tiempo de las iniciativas y programas y su evaluación, la formación del profesorado y de los agentes educativos encargados de su implementación, también la implicación y apoyo desde todos los ámbitos, el familiar y lo socio comunitario especialmente, además del escolar. Tiene que involucrarse toda la comunidad educativa, incidiendo ena equipos directivos, administraciones educativas y sobre todo las familias. También es central la metodología empleada en la elaboración de los programas y actividades.
mSchools
¿Qué pasa si no involucramos las emociones en la educación?
Eva Bach Cobacho
La educación emocional es indispensable porque sin salud emocional no hay salud, bienestar ni rendimiento. Una persona emocionalmente bloqueada está emocionalmente anulada, como dice el médico español Mario Alonso. Hay evidencias de que el máximo rendimiento se da con un nivel de activación emocional medio. Si no hay emociones, no hay motivación ni rendimiento. Si hay exceso de emociones, si la persona está sobrepasada por las emociones, tampoco hay rendimiento. Los trabajos del profesor de psicología Mihály Csíkszentmihályi mostraron que el mejor rendimiento se logra en los denominados estados de flujo. Son estados en los que se hace un esfuerzo pero no se lo vive como tal porque las emociones están en armonía, en su medida justa, acompañando y reforzando sin estorbar.
mSchools
¿Cuáles son las competencias socioemocionales básicas del profesorado para convertirse en un educador emocionalmente competente?
Eva Bach Cobacho
La competencia socioemocional del profesorado, igual que la de las familias, no puede ser opcional. Es algo inexcusable por responsabilidad moral y social, ya que la primera clave de la madurez emocional de los niños y niñas y de los chicos y chicas es la madurez emocional de sus personas adultas de referencia.
Tengamos presente que hacemos educación emocional siempre, aunque no la hagamos formalmente o intencionadamente. En la educación hay transmisión emocional siempre, ya sea explícita o implícita, sana o insana. Esto es porque hay dos tipos de educación emocional: la curricular, que se hace en horarios establecidos y con programas formales, y la relacional, que se hace a toda hora sin necesidad de programas, por contacto, por ósmosis. El mejor programa de educación emocional del mundo puede fallar por incompetencia socioemocional de quien lo aplica.
Las competencias socioemocionales básicas del profesorado gravitan alrededor de los tres grandes ejes de la competencia emocional, solo que, en su caso, llevando su aplicación al aula:
- Dimensión intrapersonal: sentirse bien consigo mismo/a, con las emociones propias y la manera de sentir. Aplicado en el aula supone, entre otros, saber identificar, expresar, contener y/o transformar adecuadamente sus emociones o estados emocionales, de tal manera que evite proyectarlos o transferirlos sobre el grupo de alumnos.
- Dimensión interpersonal: disponer de unas buenas habilidades relacionales y de comunicación, sentirse bien con las otras personas y que las otras personas se sientan bien con nosotros. Aplicado en el aula supone, entre otros: practicar una comunicación educativa emocionalmente resonante, empatizar y tener cura de la autoestima del alumnado, sintonizar emocionalmente con el grupo, mantener el propio centro, saber ver e impulsar talentos y potencialidades individuales y grupales, y saber identificar, expresar, contener y transformar emociones y estados emocionales grupales. O al menos, no agravarlos con los propios.
- Dimensión éticosocial o ecosocial: dejar una impronta emocional positiva en nuestro paso, contribuir a la salud y sostenibilidad emocional global a través de nuestra tarea, acción y presencia en el mundo. Aplicado en el aula supone, entre otros, que lo que somos como personas sostenga, refuerce y oriente a buen puerto lo que hacemos como profesionales, así como la capacidad de contagiar emociones agradables en el contexto educativo en general y de crear climas educativos positivos, motivadores, potenciadores y generativos.
mSchools
¿Cuáles son las competencias o conceptos fundamentales para una educación socioemocional?
Eva Bach Cobacho
Estos ejes incluyen competencias como por ejemplo las siguientes: autoconocimiento, autoconciencia y autorregulación emocional y conductual, autoestima, empatía, asertividad, vinculación afectiva, resiliencia, automotivación, trabajo en equipo, gestión constructiva de conflictos, mirada apreciativa y posibilista, comunicación afectiva y efectiva, gratitud, paz interior, etc. Estas competencias son la base del bienestar docente y cabe atender cuatro grandes ámbitos para su desarrollo: Afectividad saludable; Crecimiento emocional; Pensamiento complejo; y el Optimismo vital y pedagógico
mSchools
Para acabar Eva, Jaume Funes, en el prólogo del libro coescrito con Montse Jiménez, ‘Madres y padres influencers’ (Ed. Grijalbo, 2019), plantea la pregunta de ¿cómo tenemos que seguir educando inmersos en nuevas realidades, ya que queramos o no, educamos adolescentes digitales que conviven a la vez en dimensiones virtuales y presenciales?.
Eva Bach Cobacho
Tenemos que hacer un esfuerzo de readaptación constante a un mundo cambiante y complejo como el nuestro, escuchar más a las y los jóvenes y no solo enseñarles sino dejarnos enseñar también por ellos y ellas a veces.
Focalizamos la innovación y la motivación en el currículum, y hay una cosa esencial que continúa sin ser mirada y atendida cómo corresponde: la Vida, en mayúsculas, lo que pasa dentro de las personas y entre las personas, lo que nos mueve en el vivir cotidiano y en las interacciones con los otros y el mundo.
Disponer de inteligencia emocional y de habilidades sociales son dos de los grandes requisitos del éxito laboral actual y de un futuro cada vez más robotizado. Nos tenemos que plantear cómo hacerlo para desarrollar también nosotros, no solo los chicos y chicas, este tipo de competencias globales transversales que nos mejoran como profesionales y como personas. Y esto pasará seguramente por redefinir los entornos de aprendizaje. Cambiar esto puede querer decir romper con ciertas rigideces de la cultura escolar todavía presentes en algunos ámbitos. Si no, la brecha entre las cuatro paredes del aula y la realidad exterior será cada vez más grande.
En referencia a educar adolescentes digitales, que conviven en dimensiones virtuales y presenciales a la vez, hablamos de la necesidad de educar en valores híbridos, que surgen de trascender y fusionar dualidades que han sido claramente disociadas, cuando no contrapuestas. Es la era de las simbiosis entre conceptos, entes, actitudes y capacidades que ya no pueden funcionar solas. Presencial y virtual, neuroeducación, razón y emoción, homo sapiens y homo sentiens, información-biología-sociedad con tecnología, escuela y empresa, personas y robots, inteligencia humana y algoritmos, realidad aumentada y realidad física… Dice el filósofo francés Edgar Morin que tenemos que sustituir el pensamiento que aísla y separa por el pensamiento que distingue y conecta.

Autora

Eva Bach Cobacho

Eva Bach es una de las pioneras en la introducción de la educación emocional y el crecimiento personal en los ámbitos educativo y familiar en Cataluña y en otras Comunidades Autónomas del Estado Español. Le apasionan la educación y las relaciones humanas, trabaja para desarrollar nuevas formas de comunicación que abran los corazones, que resulten balsámicas y tranquilizadoras, que favorezcan una comprensión más profunda de uno mismo y de los otros, y que extraigan lo mejor de cada ser humano para ponerlo al servicio de un buen futuro personal y colectivo.
Leer más
Bienestar digital
Cultura digital
Educación digital
Empatía
Fractura digital
Inteligencia emocional
Salud emocional
Educación Emocional Artículo

Con quien aprendemos en el mundo digital

Compartir
  1. Nuevas oportunidades para aprender y nuevas fracturas digitales

Vivimos en el momento de la historia que es más fácil aprender casi cualquier cosa: hacer una receta de cocina, tocar un instrumento musical, hablar un idioma… En buena parte es gracias a la tecnología que nos ayuda a acceder a informaciones diversas (en múltiples lenguas, lenguajes y plataformas), construir conocimiento y compartirlo con el resto del mundo. Y no aprendemos solos. Las tecnologías sociales están cada vez más presentes en nuestra sociedad. Nos ofrecen nuevas posibilidades en cuanto a la manera de vivir el aprendizaje, la comunicación y la cultura.

Cada avance tecnológico que tenemos a nuestro alcance nos ofrece nuevas oportunidades a la vez que genera una nueva cultura a su alrededor. Las aplicaciones, los programas informáticos y su creciente accesibilidad hacen posible lo que hace un tiempo era el sueño de muchos educadores: facilitar la personalización de los aprendizajes y desarrollarlos a la vez de forma social y en red. También los colectivos con dificultades físicas o intelectuales tienen ahora más oportunidades para conectarse y aprender juntos.

La educación digital implica desarrollar las competencias para poder escoger desde el conocimiento, cómo queremos vivir la cultura y ejercer la ciudadanía digital. Sin embargo, existentres brechas que contrarrestar, sobre todo en los grupos sociales más vulnerables: la de acceso (tener al alcance algún dispositivo: móvil, tableta, ordenador…), la de competencias para el uso(saber utilizar aplicaciones y gestionar contenidos) y la de propósito de uso (con finalidad, soberanía y ética) del mundo digital. Normalmente nos fijamos más en la primera porque es la más visible, pero abordarla por sí sola no garantiza nuestro derecho a una buena educación digital.

 

  1. Aprendemos con la educación digital

La educación digital, también en formato híbrido presencial-virtual, se lleva a cabo en buena parte en las escuelas y en los institutos para ayudar al alumnado a desarrollarse en la sociedad actual. Esta sociedad no es en la que crecimos los adultos. Hoy en día tenemos un nuevo ecosistema comunicativo, relacional y cognitivo. Pero no se trata de escoger entre los libros y las pantallas, ahora podemos educar para sacar lo mejor de los libros, de las pantallas y de la nueva cultura resultante de su interacción. El docente tiene que conocer y estar familiarizado con estos medios y la mejor forma para hacerlo es utilizándolos para compartir experiencias, recursos y proyectos para aprender.

Ante la posibilidad de acceder a la información casi en todo momento desde cualquier lugar, tenemos que desarrollar nuestra capacidad crítica para convertirnos en ciudadanos activos y responsables, no solo en consumidores de la información y otros productos. Es necesario trabajar el trato de la información y la competencia comunicativa para entender y hacer explícitos los intereses ideológicos, políticos y económicos que están implícitos en los mensajes que emitimos y recibimos. Al mismo tiempo, tenemos que conocer cómo gestionar la privacidad (saber qué compartimos); la seguridad (para evitar y afrontar situaciones de riesgo); y ser críticos con la información, conociendo sus valores culturales y consumistas.

El alumnado tiene que ser capaz de aprender a pensar en el contexto actual y actuar en consecuencia. El medio digital es muy rico, pero es necesaria la educación  para encarar elementos tan diversos como las fake news, el ciberacoso, la identidad digital, los discursos de odio, las emociones en las redes sociales, la sostenibilidad, la soberanía de los datos, los sesgos de los algoritmos… Y sabemos que este entorno será cada vez más complejo con el desarrollo de la computación cuántica, el blockchain, la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, los metaversos o determinados mecanismos de control social en plataformas inmersas en la economía de la atención y de vigilancia.

Muchos jóvenes han sido protagonistas de la educación digital enseñando a sus familiares cómo usar herramientas comunicativas como las videollamadas Durante la pandemia de la covid hemos podido ver cómo las herramientas digitales han servido para mantener vínculos y acompañar emocionalmente ante situaciones de incertidumbre, ansiedad y dolor. Muchos menores han visto a sus madres y padres trabajar y los progenitores han visto a sus hijos e hijas aprender de una manera diferente: mediante aprendizaje activo, nuevas interfaces, portafolios digitales, metodologías colaborativas, entornos virtuales… La educación remota de emergencia no se ha dado en un escenario ni mucho menos ideal, pero parece claro que, a partir de ahora, tendremos que convivir con un sistema híbrido.

  1. Aprendemos en el entorno familiar

Consumir contenidos no es sinónimo de conocer y aprovechar de manera competente las herramientas que tenemos a nuestra disposición. De hecho, tenemos que ayudar a las familias a educarse intergeneracionalmente, unos a otros, con naturalidad y conocimiento. Los usos, los hábitos y los valores dentro delentorno familiar, que normalmente es el lugar donde pasamos más horas, son clave. Cada vez es más necesaria una visión global centrada en el proceso de educación y acompañamiento, y no tanto focalizada en un dispositivo o una edad concreta. También hay que tener presente la dificultad de conciliar horarios, ya que es imposible anticipar todo y  hay que aprender a  hacer frente a los imprevistos que nos encontraremos en el día a día. Es clave educar en temas vinculados a la conectividad  y aprender a desconectarnos cuando conviene en una sociedad cada vez más digitalizada.

Ante este escenario donde todo está conectado, el principal reto que tenemos encima de la mesa es la alfabetización digital crítica de las familias. Este no es fácil de abordar ya que el entorno digital cambia constantemente y porque, a pesar de que hay buenas iniciativas, no hay consenso de quién las tiene que liderar o quién las tiene que llevar a cabo. La alfabetización digital de las familias es muy importante al menos por tres motivos: para empoderar a las familias ante los nuevos medios digitales, para que ayuden a los jóvenes a construir criterios desde el conocimiento y para  demandar a empresas e instituciones que favorezcan los  usos éticos, informados y transparentes.

Las familias son diversas. Algunas entienden su responsabilidad  y se preocupan por informarse sobre estas cuestiones. Hacen un seguimiento periódico de los contenidos consultados o las actividades realizadas en internet. Buscan espacios, actividades y tiempos alternativos libres de tecnología, respetando las comidas y las horas de sueño. Otras se van a otro extremo,  gestionando los deberes escolares de los hijos sin darse cuenta que los pueden estar sobreprotegiendo. Algunas familias piden fórmulas milagrosas para que esta gestión no les lleve mucho trabajo. Algunos progenitores optan por la prohibición por miedo a los peligros. Otros, por inhibición, prefieren no mirar. Es aún más complicado generar espacios de desconexión y conexión focalizada consciente, cuando hay familias desestructuradas y los criterios de uso de las tecnologías no están consensuados.

Ni prohibir, ni permitirlo todo, la opción correcta, como siempre, es educar. ¿Cómo lo podemos hacer? Compartiendo experiencias entre mayores y menores para desarrollar criterio. Acompañarlos para evitar que sean huérfanos digitales que si bien saben utilizar las herramientas no comprenden las implicaciones que comportan. Construir una dieta digital saludable con normas pensadas , para poder ser pactadas y revisadas regularmente. Trabajar desde pequeños la autonomía y la responsabilidad con el acceso a internet, las redes sociales, las tabletas táctiles o los móviles. Si hace falta, con la ayuda de  herramientas que nos puedan ayudar como filtros y control parental, aunque el mejor seguimiento siempre será el que puedan ejercer las personas.

  1. Aprendemos en el entorno familiar

Consumir contenidos no es sinónimo de conocer y aprovechar de manera competente las herramientas que tenemos a nuestra disposición. De hecho, tenemos que ayudar a las familias a educarse intergeneracionalmente, unos a otros, con naturalidad y conocimiento. Los usos, los hábitos y los valores dentro delentorno familiar, que normalmente es el lugar donde pasamos más horas, son clave. Cada vez es más necesaria una visión global centrada en el proceso de educación y acompañamiento, y no tanto focalizada en un dispositivo o una edad concreta. También hay que tener presente la dificultad de conciliar horarios, ya que es imposible anticipar todo y  hay que aprender a  hacer frente a los imprevistos que nos encontraremos en el día a día. Es clave educar en temas vinculados a la conectividad  y aprender a desconectarnos cuando conviene en una sociedad cada vez más digitalizada.

Ante este escenario donde todo está conectado, el principal reto que tenemos encima de la mesa es la alfabetización digital crítica de las familias. Este no es fácil de abordar ya que el entorno digital cambia constantemente y porque, a pesar de que hay buenas iniciativas, no hay consenso de quién las tiene que liderar o quién las tiene que llevar a cabo. La alfabetización digital de las familias es muy importante al menos por tres motivos: para empoderar a las familias ante los nuevos medios digitales, para que ayuden a los jóvenes a construir criterios desde el conocimiento y para  demandar a empresas e instituciones que favorezcan los  usos éticos, informados y transparentes.

Las familias son diversas. Algunas entienden su responsabilidad  y se preocupan por informarse sobre estas cuestiones. Hacen un seguimiento periódico de los contenidos consultados o las actividades realizadas en internet. Buscan espacios, actividades y tiempos alternativos libres de tecnología, respetando las comidas y las horas de sueño. Otras se van a otro extremo,  gestionando los deberes escolares de los hijos sin darse cuenta que los pueden estar sobreprotegiendo. Algunas familias piden fórmulas milagrosas para que esta gestión no les lleve mucho trabajo. Algunos progenitores optan por la prohibición por miedo a los peligros. Otros, por inhibición, prefieren no mirar. Es aún más complicado generar espacios de desconexión y conexión focalizada consciente, cuando hay familias desestructuradas y los criterios de uso de las tecnologías no están consensuados.

Ni prohibir, ni permitirlo todo, la opción correcta, como siempre, es educar. ¿Cómo lo podemos hacer? Compartiendo experiencias entre mayores y menores para desarrollar criterio. Acompañarlos para evitar que sean huérfanos digitales que si bien saben utilizar las herramientas no comprenden las implicaciones que comportan. Construir una dieta digital saludable con normas pensadas , para poder ser pactadas y revisadas regularmente. Trabajar desde pequeños la autonomía y la responsabilidad con el acceso a internet, las redes sociales, las tabletas táctiles o los móviles. Si hace falta, con la ayuda de  herramientas que nos puedan ayudar como filtros y control parental, aunque el mejor seguimiento siempre será el que puedan ejercer las personas.

  1. Aprendemos con nuestros iguales

La humanidad está más conectada que nunca. Digitalizamos muchas de nuestras actividades cotidianas como comunicarnos, leer, escribir, viajar, jugar, aprender… En concreto, muchos jóvenes usan el entorno digital para buscar novedades, desarrollar su creatividad, vivir emocionalmente, implicarse socialmente, experimentar y construir su identidad… Así pues, es normal, y más en tiempo de pandemia, que quieran usar internet para socializar con personas de su edad.

Pueden aprovechar que la sociedad está cada vez más articulada en red para aprender los unos de los otros. Pueden conocer personas que los ayudarán a integrar nuevas oportunidades formativas, al igual que los adultos que articulan redes de intereses donde colaboran para construir conocimiento. Tienen que conocer no solo como estar presentes en estos espacios virtuales sino como configurarlos para generar escenarios de aprendizaje significativo.

¿Cómo saber dónde están y qué están haciendo? Más que controlar (cosa que sería imposible) la mejor manera es hablar, ser cercanos y aplicar los elementos que sean posibles de la siguiente fórmula (ver cuadro). Si trabajamos con  estos elementos, que de hecho, son bien poco tecnológicos, es más probable que tengamos éxito. Pero es cierto que no hay ninguna garantía, porque para educar no existen fórmulas mágicas.

  1. Aprendemos junto a toda la sociedad

Cuando surgen dificultades con los jóvenes, es fácil buscar las causas en factores externos: internet, el móvil o las redes sociales… pero a veces los malos usos de estas herramientas, son síntomas de que algo más allá no va bien. A menudo hay correlaciones, como que los que están más solos las usan más, cuando el aumento de uso es justamente por la soledad que están experimentando .. Pero también tenemos que saber que las tecnologías no son neutras como se suele decir,  sino que su propio diseño está hecho para influenciar en procesos, la manera de pensarlos y cómo nos sentimos. Por eso, debemos educarnos en ese entorno e involucrar activamente a todos los agentes sociales implicados.

Los educadores siempre decimos que “educa la tribu” cuando queremos poner en valor la importancia que tenemos todas las personas, y enfatizar que educamos todos los actores de la sociedad, no solo los agentes específicamente educativos. Esto incluye los medios de comunicación, las empresas privadas y las instituciones públicas. Todo el mundo tiene responsabilidad a la hora de tejer un nuevo consenso social que repiense cómo queremos que sea nuestra relación con las tecnologías y así definir cómo queremos que sea en nuestro universo digital.

Para recorrer este camino, con la socióloga Liliana Arroyo hemos desarrollado el Manifiesto por una nueva cultura digital https://manifestoculturadigital.wordpress.com/ . Queremos que sea de ayuda para tomar conciencia de cómo los continuos adelantos tecnológicos nos afectan en ámbitos tan dispares como la política, la salud o la economía. Estos cambios suponen una gran oportunidad para diseñar una nueva cultura digital que permita desarrollar una sociedad mejor. Para ello, necesitamos reflexionar, compartir y conectar personas y entidades que nos permitan actuar desde un posicionamiento ético, pensante e informado.

Autor

Jordi Jubany i Vila

Docente y Antropólogo. Formador y asesor en competencia, cultura y ciudadanía digital. Autor de “Hiperconectados? Educarnos en un mundo digital” (Lectio, 2018) y “Aprendizaje Social y Personalizado” (Universitat Oberta de Catalunya, 2012). Colabora con instituciones, universidades y medios de comunicación de distintos países. Coautor del Manifiesto por una Nueva Cultura Digital.
Leer más
Bienestar digital
Cultura digital
Educación digital
Empatía
Fractura digital
Salud emocional
Educación Emocional Informe

Herramientas de Google para mejorar tu vínculo con las tecnologías digitales

Compartir

Según los últimos datos del informe Digital 2021 elaborado por Hootsuite y We Are Social, más del 55% de la población mundial usa redes sociales y pasa una media diaria de 2 horas y 22 minutos conectada a estas plataformas, principalmente a través de sus teléfonos móviles (99%).

La idea de bienestar digital parte de la certeza de que la tecnología debería ser una herramienta que simplifique nuestras vidas y no un elemento que produzca dependencia, ansiedad y distracción constante. Es clave que se exploren herramientas y funciones que permitan comprender mejor el uso de la tecnología, desconectarse cuando se desee y crear hábitos saludables para toda la familia.

En ese sentido, Google ha lanzado una serie de recomendaciones para que las personas logren crear su propio sentido personal de bienestar digital, tales como:

  • Visualizar hábitos digitales
  • Personalizar notificaciones
  • Controlar la reproducción automática
  • Programar descansos
  • Planificar tareas
  • Realizar acuerdos familiares

Para acompañar esta última tarea, Google también ha desarrolado la plataforma Be Internet Awesome que incluye un juego en línea que enseña y ayuda a explorar internet de manera segura. 

Accede a la guía aquí
Bienestar digital
Educación digital
Fractura digital
Inteligencia emocional
Salud emocional
Educación Emocional Video

Cómo incluir la perspectiva socioemocional en las prácticas docentes: 5 claves

Compartir

Compartimos este vídeo de la BBC en el que el autor británico Laurence Scott nos habla sobre cómo Facebook, Twitter u otras redes sociales  son capaces de incidir en nuestras emociones. A partir de sus conclusiones, reflexionamos sobre la importancia de la educación socio-emocional.

En el aula, uno de los propósitos de dicha educación es que los alumnos y las alumnas logren autoconocerse a partir de sus necesidades, pensamientos y emociones.

Para ello, son importantes las interacciones grupales y la creación de un buen clima en clase. Compartimos 5 ideas o prácticas para propiciarlo: 

  • La ambientación y el cuidado del espacio compartido: El aula debe ser un sitio donde se quiera regresar, que fomente la construcción de sentimientos de pertenencia. Para ello, es indispensable que sea luminoso, se encuentre limpio y permita que los alumnos se muevan con facilidad para la conformación de grupos de trabajo.
  • El diseño de actividades individuales que propicien el diálogo (entre pares y con el docente) y que permitan abordar diferentes temas desde un punto de vista interpersonal.
  • La visibilización de los conflictos: A partir de la mediación del docente, la búsqueda de soluciones puede ser una oportunidad para construir acuerdos y reglas de convivencia. 
  • La propuesta de actividades donde se reflexione sobre temáticas referidas al derecho a decidir sobre su propio cuerpo y de ese modo prevenir o detectar a tiempo situaciones de acoso y/o abuso.
  • La generación de instancias de trabajo colaborativo. Las actividades grupales llevan consigo la necesidad de dialogar, negociar, colaborar, pedir ayuda, ceder para crear consensos y aceptar acuerdos. Realizar tareas de manera colaborativa puede potenciar el aprendizaje significativo de la escucha activa, de solidaridad y empatía.

Dejamos algunos enlaces que pueden serte útiles para trabajar esta temática en el aula:

Ver mas información sobre Laurence en https://laurencescottwriter.com/

Bienestar digital
Cultura digital
Educación digital
Fractura digital
Inteligencia emocional
Salud emocional